Nacido en 1950 en Barcelona (España), Anselm Pi Rambla es un explorador e investigador dedicado al estudio de las antiguas civilizaciones y a la recuperación de la memoria histórica de la humanidad, tendiendo un puente epistemológico entre las culturas orientales, indoeuropeas y precolombinas. Tras cursar sus estudios iniciales en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas en Barcelona, reorientó su trayectoria profesional hacia la filosofía y la antropología multidisciplinar, especializándose en hermenéutica, mitología, metafísica y religiones comparadas.
En 1980, su búsqueda de conocimiento le llevó a la India, donde estableció contacto directo con el lamaísmo tibetano bajo la tutela del venerable Kalu Kempo Rimpoche, uno de los grandes maestros del linaje Kagyupa. En el Monasterio de Sonada (Darjeeling), profundizó en su comprensión de la ciencia del Kalachakra —conocida como la "Sabiduría del Fuego"— y la simbología secreta del budismo, adquiriendo herramientas hermenéuticas fundamentales para sus futuras investigaciones.
Pi Rambla recorrió más de 30.000 km a través de 15 países, documentando estas conexiones arqueológicas y lingüísticas entre culturas tan dispares como el Antiguo Egipto y la civilización inca. Este estudio de patrones comunes en la arquitectura, simbología y cosmovisión de estos pueblos reforzó su hipótesis sobre la existencia de un origen cultural común y global, perdido en las sombras del pasado.
Su relato:
Durante mi estancia en el monasterio, tuve la oportunidad de participar en rituales y recibir enseñanzas restringidas de la tradición tibetana. De lo que más me impresionó de aquellas enseñanzas, fue la información que Rimpoche me dio sobre la existencia de un lugar sagrado, una especie de paraíso subterráneo habitado por seres altamente evolucionados y poseedores de grandes conocimientos llamado «Chang Shambhala», un reino oculto inaccesible para nuestra humanidad, sellado en las profundidades de nuestra historia.
Cuando pedí más información sobre la existencia de este reino secreto, Rimpoche me respondió textualmente: «En realidad, existen dos Shambhalas: una «Terrestre», situada en una remota región de Asia Central y descrita en nuestros textos más secretos y sagrados; y otra «Celestial», situada en un lugar totalmente ajeno a nuestro mundo e inaccesible para nuestra humanidad, ubicado lejos del Tíbet, más allá del Gran Océano».
Cuando la tradición tibetana habla de la Shambhala Celestial situada más allá del Gran Océano, la mayoría de los investigadores, desde el siglo XIX hasta nuestros días, han interpretado este paraíso celestial como un lugar mítico situado fuera de nuestro planeta Tierra. Sin embargo, un análisis más profundo de los textos tibetanos revela que estas tradiciones se refieren en realidad a una Tierra Mítica situada más allá del Océano Pacífico. Esta reinterpretación desafía las suposiciones previas y abre nuevas perspectivas para comprender las tradiciones tibetanas y su conexión con otros mitos globales.
Tras su experiencia en la India, reunió una gran cantidad de datos, comparando estas tradiciones tibetanas con las de las antiguas culturas indoeuropeas, orientales y precolombinas. Concluyó que los textos y relatos antiguos de todas estas tradiciones referentes a la ubicación de esta TIERRA MÍTICA ORIGINAL no habían sido investigados adecuadamente ni interpretados con exactitud.
Con el objetivo de validar la existencia de una Cultura Madre Primordial, Pi Rambla organizó una ambiciosa expedición marítima a bordo del buque de investigación Bohic Ruz. Liderando un equipo multidisciplinario, trazó rutas de exploración desde Europa hasta las Américas, navegando por el Mediterráneo, el Atlántico y el Pacífico. Estos viajes permitieron la recopilación de datos comparativos cruciales entre las culturas de Egipto, Sumeria, Grecia y las civilizaciones americanas, aportando una nueva visión de la historia antigua.
El 6 de enero de 1982, zarpó de las Islas Canarias a bordo de su velero, el
«BOHIC RUZ»
, fabricado en los astilleros de Auray (Morbihan, Francia), rumbo al continente americano, siguiendo el Camino del Sol de Este a Oeste. Decidió seguir la trayectoria solar, convencido de que en esta dirección encontraría las evidencias necesarias que le conducirían hasta las mismas puertas de esta
«TERRA INCOGNITA»
, habitada por una antigua y avanzada
«CULTURA MADRE PRIMIGENIA»
que dejó profundas huellas de creencias y conocimientos en diferentes civilizaciones como las de Egipto, Sumeria, India, Grecia, México y Perú, entre otras.
Una búsqueda incesante le lleva finalmente a la Tierra Mítica del Perú, donde se enfrenta a los profundos misterios de los Reinos del Sol. Al llegar a la Bahía de Paracas, se encuentra con la enigmática figura conocida por los nativos como el
«Candelabro de
Paracas»
, debido a su forma y diseño.
A través de investigaciones arqueológicas, astronómicas, mitológicas y simbólicas, logra descifrar su significado secreto, aportando las primeras pistas sobre la existencia de esta Cultura Madre Primigenia.

A partir de ese momento, recorre más de 30.000 kilómetros explorando y recogiendo evidencias en diversos lugares: el Desierto de Nazca, Pachacamac, el Lago Titicaca, Tiahuanaco, Cusco, Ollantaytambo, Machu Picchu y la Selva del Alto Amazonas, entre otros. Así, penetra y descubre uno de los mayores secretos de la tradición andina, guardado celosamente durante siglos por los grandes Amautas, los llamados «CAPACCUNA». Encuentra la prueba definitiva de un mundo oculto, perdido entre el mito y la leyenda, disimulado en un lugar de nuestro planeta Tierra nunca antes visto.
Con el apoyo oficial del Gobierno del Perú y del Instituto Nacional de Cultura, lidera importantes excavaciones arqueológicas en el Koricancha (Templo del Sol de los Incas) y en la Ciudadela Solar de Saqsaywaman, en la ciudad de Cusco, descubriendo valiosa información histórica desconocida sobre las civilizaciones inca y preincaica. Su nuevo proyecto, «QOSQO», tiene como objetivo desentrañar la verdadera morfogénesis de Cusco como el auténtico «OMBLIGO DEL MUNDO», diseñado y construido por esta Cultura Madre Primigenia conocida en los Andes como los «WIRACOCHAS».














A veces es difícil determinar dónde termina el mito y comienza la historia, en la que faltan tantos capítulos. Cada vez que se realiza un nuevo descubrimiento sobre civilizaciones desaparecidas, nos vemos obligados a revisar nuestras opiniones y conclusiones sobre el conocimiento de los llamados pueblos primitivos.
El descubrimiento de la existencia en nuestro planeta Tierra de una Cultura Madre Primigenia, de una Raza de los Orígenes muy avanzada, puede sacudir nuestra historia y nuestras creencias. Uno de los descubrimientos más revolucionarios de nuestro tiempo.
En su obra maestra publicada en julio de 2024 con el pleno respaldo institucional de la firma global Ernst & Young (EY), Anselm Pi Rambla presenta abundante y crítica información sobre todas estas décadas de rigurosas exploraciones, excavaciones arqueológicas e investigaciones mencionadas en esta Biografía.