El mundo conoce el Qhapaq Ñan como la gran red de caminos del Tawantinsuyu, Patrimonio Mundial de la UNESCO. Para nosotros es mucho más: un sistema geodésico colosal, único en el planeta, con una antigüedad de más de 5.000 años.
Su diseño muestra un alto grado de adelanto tecnológico: sofisticados conocimientos geodésicos, astronómicos, geográficos, geológicos y arquitectónicos. Y su plano no se trazó en la tierra, sino en el cielo.
El Qhapaq Ñan se diseñó a partir de la constelación de la Cruz del Sur, y con la Chakana, la medida sagrada nacida de ella, se planificó y se construyó toda la red.
La constelación de la Cruz del Sur, con sus cuatro estrellas, fue en la cordillera de los Andes la base moduladora del ordenamiento territorial conocido como Tawantinsuyu: el lugar de las cuatro regiones.
Cada una de las cuatro regiones, los suyus, está relacionada con una estrella de la constelación:
El sistema de orientación no se basa en nuestros puntos cardinales, sino en sus intermedios: en forma de X. Dos grandes ejes, a 45° del norte geográfico (NO/SE y NE/SO), recorren toda la cordillera y se cruzan en el Cusco, que viene a ser la síntesis del Tawantinsuyu. A esta red principal se unían caminos transversales que conectaban la sierra, la selva y la costa.
La gran red vial del Qhapaq Ñan se planificó y se ejecutó mediante el fractal geométrico de la Cruz Escalonada llamada Chakana (en quechua, Tawa Chakana: cuatro puentes), derivada de las proporciones de la constelación de la Cruz del Sur.
Su sistema proporcional de medidas nace de la relación entre los brazos de la constelación: el brazo menor de la Cruz del Sur es el lado de un cuadrado, y el brazo mayor es su diagonal. Su factor de cambio y variación es el número Pi (π), llamado Katari en los Andes.




Método de construcción de la Chakana. Fuentes: Anselm Pi Rambla; Lajo, 2005.
Trazar una Chakana exige patrones de medida y esquemas modeladores complejos, relacionados con la Tierra y el Cosmos: el conocimiento de un crecimiento fractal que solo puede provenir de un alto desarrollo científico, geométrico y matemático.
Su diseño surge de un sofisticado proceso para cuadrar el círculo y hallar la relación entre la circunferencia y su diámetro. Sus constructores obtuvieron para Pi la aproximación más cercana alcanzada en su tiempo, hace más de 5.000 años.
Con esta medida sagrada, nacida del cielo, se trazó sobre los Andes la red del Qhapaq Ñan.
Durante cuatrocientos años, el sentido de esta gran red se fue olvidando, hasta la llegada al Perú, en los años cincuenta, de la antropóloga holandesa María Scholten de D'Ebneth.
Con ayuda de su esposo, el escultor húngaro Lajos D'Ebneth, descubrió una unidad de medida a la que llamó Unidad Americana (U.A.), equivalente a 3,34 en nuestro sistema métrico y a sus múltiplos (3,34 × 10ⁿ). La aplicó al Calendario Azteca, a Chavín de Huántar, a las Líneas de Nazca y al sistema vial andino. En 1954 publicó Geometría y geografía humana en Sudamérica, y en 1977, tras sus investigaciones en Tiahuanaco y el Cusco, La Ruta de Wirakocha.
Demostró que los lugares que los mitos señalan como «zonas de paso» del dios instructor Illa Ticci Wiracocha estaban alineados y entrelazados entre sí, formando una gran red geodésica. Tiahuanaco, Pukara, Raqchi, el Cusco, Ollantaytambo, Machu Picchu y Cajamarca, entre otros, se encuentran a lo largo de un mismo alineamiento a 45° del norte. A este alineamiento lo llamó la Ruta de Wiracocha: lo que en las tradiciones andinas se conocía como el Qhapaq Ñan, el Camino de los Justos, de los Capaccuna, los sabios amautas andinos.
Con coordenadas actuales, desde Tiahuanaco, todos estos centros sagrados están en la misma dirección, a lo largo de casi 1.500 kilómetros:
Entre todos ellos, la dirección varía apenas un grado y medio. Y Pukara está justo a mitad de camino entre Tiahuanaco y el Cusco: a 247 y 242 kilómetros.
María Scholten se inspiró en los mitos que los cronistas conservaron. Betanzos cuenta que Kon Ticci Viracocha, «en el tiempo en que esta tierra era toda de noche», salió del lago Titicaca, se dirigió a Tiahuanaco, envió a dos emisarios, uno hacia el Contisuyu y otro hacia el Antisuyu, y él fue directamente al Cusco, y de allí al mar.
Leído como geometría, el mito es un plano: la línea Tiahuanaco–Cusco, prolongada hasta el océano, forma un ángulo de 45° con el norte, y los dos emisarios, hacia el suroeste y el noreste, trazan la otra diagonal. Los mitos no fueron comprendidos porque estaban cifrados mediante el Arte de la Memoria.
Scholten encontró la misma clave en el dibujo de las Tres Ventanas del cronista Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui (hacia 1613): Maras-Tocco, Tampu-Tocco y Sutic-Tocco eran nombres antiguos de lugares clave de los Andes. Al trazar la diagonal del Qhapaq Ñan como la diagonal de un cuadrado perfecto, combinada con otros cuadrados y círculos, el resto de los lugares cayó en su posición exacta.



El sistema geométrico de la Cruz Andina funciona con dos diagonales. La menor, a 45°, opera en el interior del cuadrado inicial. La mayor, la Chekkaluwa o Chekka Ñan, es la Gran Diagonal: la viga maestra de la existencia, el Pachatusan que sostiene el mundo según la tradición andina.
El Qhapaq Ñan está a 45° del eje norte-sur del planeta, y la Gran Diagonal a la mitad de ese ángulo: 22,5°. Une y cruza los tres vértices de la Chakana, los tres Pachas, y contiene el valor de Pi.
«Diagonal en quechua se dice Chekkaluwa, mientras la palabra Chekka significa Verdad. La diagonal entonces, podría haber significado, para los inventores y ejecutores del gran sistema geográfico suramericano algo así como el camino de la verdad.»María Scholten de D'Ebneth · La Ruta de Wirakocha, 1977
Hemos medido la Chekkaluwa de 22,5° en la puerta real del Koricancha, en el Cusco.
Ver las mediciones en el Cusco →Si el Cusco es el centro y eje de esta inmensa red, ¿por qué se fundó precisamente en ese lugar de los Andes?
María Scholten encontró la respuesta en la medida de la Tierra. La distancia entre la línea ecuatorial y el Trópico de Capricornio, en la época en que se proyectó el sistema, equivale a 800 Unidades Americanas. El Cusco se fundó a 9/16 de esa distancia: a 450 U.A. del Ecuador y a 350 U.A. del Trópico. Tiahuanaco, Pukara y Pachacamac se insertan en el mismo sistema de proporciones, basado en múltiplos de 7 y 8.
El Cusco es así la síntesis del Tawantinsuyu, el punto donde se cruzan los grandes ejes y donde tiene su gran secreto el sistema vial andino: el Umbilicus Mundi, el Ombligo del Mundo.
El Cusco, Axis Mundi →La Chakana es una realidad incontrovertible en toda la América prehispánica. Se ha señalado una antigüedad de unos 5.500 años en los petroglifos de Queneto (La Libertad), y la encontramos en Caral, Chavín, Wari, Tiahuanaco, Paracas y Nazca, en tejidos, cerámicas, pinturas y templos a lo largo de toda la cordillera.
No por mera casualidad se repite cientos de miles de veces en las piezas de culto de todo un continente. Como puente y escalera, la Chakana une el Cosmos con nuestro planeta: la Cruz del Sur está en el cielo en la misma medida en que la Chakana está en la tierra.
Su origen, desconocido y conservado por los grandes amautas andinos, los Capaccuna, plantea las preguntas decisivas:
Nuestra respuesta: la Cultura Madre Primigenia, los Wiracochas.
Quiénes lo construyeron →Esta investigación se desarrolla por completo en el capítulo 4 de Umbilicus Mundi, «Qhapaq Ñan. El Camino de la Sabiduría», de Anselm Pi Rambla, con todos los mapas, trazados y cálculos.
Ver Umbilicus Mundi →