Bajo el Cusco, el Ombligo del Mundo, la tradición andina sitúa el Ukhu Pacha, el mundo interior. El físico Enrico Mattievich reconoció en los Andes el Hades de los griegos. Anselm Pi Rambla buscó su puerta en el Cusco durante más de cuarenta años.
Esta página adelanta la investigación del libro HADES, en preparación: lo que sostenemos, en qué nos basamos y lo que todavía queda por demostrar.
Sostenemos que el Hades de los griegos y el Ukhu Pacha andino son el mismo lugar, y que bajo el Cusco existe una obra subterránea real, construida con una precisión extraordinaria: la puerta del mundo interior.
La tradición andina divide el cosmos en tres Pachas: el Hanan Pacha, el mundo de arriba; el Kay Pacha, nuestro mundo; y el Ukhu Pacha, el mundo interior. Los tres se unen en el Cusco, el Axis Mundi de los Andes.
El Ukhu Pacha no es un abismo de condenación: es la matriz sagrada de la existencia, donde reposan las semillas de la creación, los mallquis —los cuerpos de los antepasados— y la energía del Amaru. Para las tradiciones iniciáticas, descender a él es la catábasis de los Misterios Menores; ascender al Hanan Pacha, la anábasis de los Mayores.
Los Q'ero, el pueblo que sirvió a los emperadores incas, se refugió hace quinientos años en las montañas de Paucartambo, a más de 4.000 metros de altitud, para escapar de los conquistadores, y vivió aislado del mundo hasta 1949. Sus ancianos han guardado la profecía del nuevo Pachacuti: el fin del caos y el regreso de la armonía y el orden.
Pronto se revelará el gran secreto del Qosqo, en el interior del Ukhu Pacha.
En 1959 lo anunciaron ante miles de peregrinos. Es el secreto que custodian los Capaccuna, y nunca se ha revelado por completo: esperaba el nuevo Pachacuti, que comienza en nuestra época.
Mattievich no se quedó en los textos: buscó la prueba en el cielo. La constelación de Draco, el dragón que vencieron Cadmo y Heracles, proyectada sobre Sudamérica, cubre la longitud del Amazonas, el gran río del Hades.
En el cielo, la distancia entre dos estrellas se mide en grados: la Luna llena ocupa medio grado. En la Tierra, la longitud de un río también se puede medir en grados del globo terrestre, y cada grado equivale a unos 111 kilómetros. Así, el Dragón y el río se pueden comparar.
Mattievich ya advirtió que el Dragón es más largo que el río y lo consideró una coincidencia favorable: la alegoría compara la forma y el recorrido, no una medida exacta. Nuestro cálculo con coordenadas modernas (J2000) confirma su cifra. El esquema muestra la forma real de Draco, girada y escalada como en la figura IV-4 de su libro.
Mattievich halló el Dragón en el cielo; Paul Gallez y otros historiadores, la Cola del Dragón en los mapas antiguos; Pi Rambla la identificó con la Tierra Mítica de la tradición. Cielo, mapas y tradición señalan la misma tierra: Sudamérica.
Descubrir la Cola del Dragón →
La Odisea sitúa el Hades en el Amazonas, y el cielo lo confirma: la constelación de Draco, el dragón que vencieron Cadmo y Heracles, cubre la longitud del gran río.
El viaje de Ulises al Hades no ocurrió en el Mare Nostrum: fue una singladura por el Amazonas.
Desde el siglo XVI, cronistas, viajeros y archivos describen una red de pasajes bajo el Cusco que unía la fortaleza de Saqsaywaman con el Templo del Sol.
«En muchas partes de la ciudad hay grandes edificios bajo tierra, y en las propias entrañas hoy se encuentran algunas losas y cañerías».
El capitán Ausi Topa, hijo de Túpac Inca Yupanqui, hizo por mandato de su padre «un camino bajo tierra en la fortaleza de esta ciudad del Cusco hasta Curicancha», el templo del Sol.
Bajo las torres de Saqsaywaman, una red de pasajes subterráneos tan complicada que ni los más valientes se atrevían a entrar sin un hilo guía.
Un camino subterráneo de más de diez cuadras, enteramente tallado, unía la fortaleza con el Templo del Sol: «lo llamaron la Chingana, que equivale a decir donde uno se pierde».
«Tiahuanaco y el Cusco están conectados por una gigantesca vía subterránea. Los Incas desconocen quién la construyó».
Un clérigo pide al Prior del convento de Santo Domingo permiso para entrar en la «chingana ubicada dentro de dicho convento» en busca del tesoro del Inca.
Los puntos de acceso al Ukhu Pacha eran el Koricancha, hoy convento de Santo Domingo, y puntos concretos de la ciudadela de Saqsaywaman. A principios del siglo XX, las autoridades dinamitaron y cerraron la entrada de las cuevas para evitar accidentes, y con el tiempo se olvidó su ubicación.
Anselm Pi Rambla accede a la Chinkana desde el Cusco.
El georradar recorre el Koricancha y el convento de Santo Domingo: 2.052 perfiles con antenas de 100, 200 y 400 MHz registran estructuras, criptas y cavidades de las épocas colonial, inca y preinca.
Un especialista en teledetección vuelve a analizar en España los perfiles de 2000 con software de última generación, y descubre por qué el radar no localizó entonces la cripta con la entrada al túnel.
Con un georradar mucho más avanzado y software 3D, la Fundación localiza el túnel, de prodigiosa manufactura, con su salida en un lugar preciso del convento de Santo Domingo.
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco y la Fundación firman el Convenio n.º 0013-2024 para el Proyecto Qosqo.
El Proyecto de Investigación Arqueológica (PIA), aprobado por el Ministerio de Cultura en Lima, está pendiente de la firma de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco. Con ella podrá abrirse la Chinkana.
La Chinkana en el Proyecto Qosqo → Los datos del georradar →
Mattievich llegó al Hades desde la física y la Odisea, siguiendo el Amazonas. Anselm Pi Rambla llegó desde el Tíbet y el mar, siguiendo al Sol. Los dos caminos se encuentran en el Cusco.
«Con aprecio y admiración al Sr. Anselm Pi Rambla, por la importante investigación realizada en el Proyecto Koricancha.»Enrico Mattievich · Petrópolis, Brasil, 6 de septiembre de 2012(Dedicatoria de Enrico Mattievich a Anselm Pi Rambla)
«Una vía avanza bajo las estrellas del norte; la otra, bajo las del sur. Una sigue a la serpiente; la otra, al árbol. Y las dos se encuentran en los Andes del Perú, donde Mattievich reconoció el Hades de los griegos, y Anselm Pi Rambla, en el Cusco, la puerta del Ukhu Pacha, el Hades del Mundo.»
Pi Rambla Heritage Foundation · La Ruta del Sol La Ruta del Sol →Ambos caminos se unieron. Juntos sostienen que el Hades no era un mito etéreo, sino una colosal obra de ingeniería de precisión: una infraestructura óptica y vibracional construida por los Wiracochas, la Raza Solar Original, en el subsuelo del Cusco.
El Ukhu Pacha es el Hades del mundo.
Sostenemos que la obra subterránea del Cusco, como el Árbol del Mundo y el Qhapaq Ñan, es la obra de una misma civilización: la Cultura Madre Primigenia, la Raza Solar de los Orígenes.
Queremos que esta investigación resista cualquier examen. Por eso decimos con claridad qué sostenemos y qué falta por comprobar.
El resultado de la convergencia entre Enrico Mattievich y Anselm Pi Rambla: el puente entre la física y la arqueología de vanguardia.
El lector descenderá a las profundidades de la historia para descubrir que la morada de los dioses del inframundo es una monumental realidad que aguardaba ser despertada en el «Ombligo del Mundo».